Final del programa. Los protagonistas ya se habían hecho fotos con todos sus fans y se disponían a irse al camerino.
- Ahora nos tomamos algo como siempre, ¿no? - preguntó Legi.
- ¡Si! -dijimos al unísono.
- Venga a cambiarse señores -grito Flo- Dani ¿Vienes?
- Si, necesito despejarme un poco.
Todos se cambiaron y quedaron en la puerta de salida. Dani fue el último en llegar, y no puedo evitar fijarse en Anna y Raúl, riendo divertidos. Eso le entristeció, pero antes de poder pensarlo detenidamente, su teléfono comenzó a sonar, lo saco y la foto de Cris apareció en la pantalla. Pff, era lo que menos le apetecía hacer, pero se lo cogió.
- ¿Si?
- ¿Gordi? -dijo Cris- Soy yo.
- Ya, ya lo sé, me sale tu foto.
- Que tonto -rió- ¿Qué tal?
-Bien, vamos a tomar algo todos.
- Vaya, pues no tardes.
-No sé, me apetece salir. Bueno, ¿qué querías?
- Nada, que ni hoy, ni mañana estaré. Me voy a tener que quedar aquí que el reportaje se alarga ¿Ok?
- Vale, disfruta.
- ¡Te quiero!
- Chao.
- ¡Vamos Dani, que te estamos esperando! -gritaron desde fuera.
Dani guardo su teléfono en el bolsillo, y salió con todos sonriendo. Intercambió bromas camino al bar, pero sin quitar el ojo de encima a los movimientos de Raúl y Anna. Antes de entrar, Dani agarró el brazo a Anna.
- ¿Has respondido ya ha Raúl? -preguntó susurrando en su oído.
- No, todavía no. No me encuentro con fuerzas hoy después de ..
- Entiendo.
La conversación quedó ahí. Al entrar al bar, Raúl había guardado un sitio a Anna, y Flo, al otro lado de la mesa, reservaba otro para Dani. Las bromas durante la ronda de cañas fueron continuas; hacían chistes, se reían de todos los fallos, contaban anécdotas personales y hablaban, no como un equipo, sino como una familia que se junta para tomar algo.
- Dani ¿dónde has dejado a Cris? -preguntó Juanje.
- Por Toledo se ha quedado, el reportaje se alarga y se quedan un par de días más.
Siguieron bromeando, pidiendo una ronda tras otra, riendo, olvidándose de sus problemas. Dani y Anna se miraban tímidamente, para apartar la mirada el uno del otro si se pillaban observándose. Las horas pasaban con velocidad, y cuando se quisieron dar cuenta ya eras las 10 de la noche.
- Chicos -dijo Anna poniéndose en pie- me retiro.
- ¡Abuela! ¡Vieja! ¡Aburrida! -gritaron entre risas algunos compañeros.
- He dejado el visillo a medias -rió divertida.
- Va ser hora de irse -dijo Flo.
- Cierto -apoyó Raúl.
- Aburridos -dijo Dani.
Algunos del equipo se retiraron, pero otros como Dani, decidieron seguir la fiesta en otro lado, y todos salieron del bar, pero ese grupo se dirigió a un garito.
Mientras Raúl, Anna y más gente del equipo, se dirigieron hacia el parking para ir a recoger sus coches.
-¿Has pensado en lo que te dije? -preguntó Raúl a Anna.
- Esto, Raúl, es difícil, tengo la cabeza echa un lío.
- No es tan difícil Anna, simplemente un sí o un no.
- Raúl -dijo Anna metiéndose en el coche - no me presiones.
- Ok, como quieras.
- Hasta mañana.
Anna arrancó el coche, poniendo la música, y se dirigió a su casa. Sus pensamientos estaban descolocados. ¿Qué sentía Dani? ¿Qué iba a hacer con Raúl? ¿Qué haría con ella? No quería ni pensarlo.
Lo que quedaba de día paso bastante rápido y Anna se dispuso a acostarse.
A las 5 de la mañana, el telefonillo de aquel piso en Madrid sonó repetidas veces. Anna, asustada, corrió a cogerlo. Al descolgar, vio a Dani totalmente borracho.
- Dani, ¿qué haces aquí?
- Abre, tengo que hablar contigo.
- Estas borracho.
- Anna, te quiero.
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